miércoles, 27 de julio de 2011

You are a witch!



Acaban de hacerse públicas las primeras imágenes promocionales de la película Snow White and the Huntsman con una espectacular Charlize Theron como Reina malvada con un look de lo más Mcqueen (valga la redundancia). La actriz sudafricana tendrá que enfrentarse a las inevitables comparaciones con Julia Roberts, ya que del mismo modo, esta se encuentra inmersa en otro rodaje basado en el cuento de Blancanieves, en el rol de la bruja villana.
Todo parece indicar, que en cuanto el espejito mágico de Hollywood comienza a agrietarse, las actrices veteranas se ven obligadas a ceder el protagonismo a la joven promesa de turno, aceptando el papel secundario de acompañamiento. Porque si en esta ocasión, Charlize Theron comparte cartel con la protagonista de la saga Crepúsculo, Kristen Stewart, como Blancanieves, echando una mirada atrás, actrices de la talla de Susan Sarandon, Anjelica Huston o Sigourney Weaver cedieron el primer puesto de los títulos de crédito a las susodichas estrellas emergentes.
Sin embargo, como la veteranía es un grado, el papel de la madrastra o la bruja malvada suele convertirse en un caramelo. Lo cierto es que a pesar de su carácter secundario, en la mayoría de los casos son estas interpretaciones las más celebradas por el gran público. Porque ¿qué sería de las películas sin sus villanos?


Michelle Pfeiffer. Stardust (2007)


Susan Sarandon. Enchanted (2007)

Anjelica Huston. Por siempre jamás (1998)


Monica Bellucci. El secreto de los hermanos Grimm (2006)

Sigourney Weaver. Blancanieves. la verdadera historia (1997)

Helen Mirren. Excalibur (1981)


Y podemos afirmar rotundamente que la tendencia ha seguido... (julio, 2012)

Julia Roberts. Mirror Mirror (2012)

Foto promocional de Angelina Jolie en Maléfica (en pre-producción)

martes, 21 de junio de 2011

We Love Debbie



Con toda la pena de su corazón, pero con los bolsillos llenos, Debbie Reynolds ha sacado a subasta parte de su colección de 5.000 prendas que forman ya parte de la historia de Hollywood. Desde que en 1970 la MGM empezó a liberar sus almacenes, la actriz se ocupó de adquirir un extenso repertorio de prendas con la intención de crear un futuro museo. Sin embargo, tras varias negociaciones infructuosas, se ha visto finalmente en la necesidad de dispersar su colección.
Sólo hay que echar un vistazo al catálogo de Profiles in History (http://www.profilesinhistory.com/) para darse cuenta de la importancia de la colección. Uno de los lotes me llama especialmente la atención son las piezas lucidas por Elizabeth Taylor en Cleopatra. Especialmente sabiendo que la bella Elizabeth, que Yahvé la conserve en su Gloria,  se convirtió en la adúltera oficial de la meca del cine al arrebatarle el marido, Eddie Fisher, a su compañera de estudio. Ahora que lo pienso, resulta paradójico que la Taylor se convirtiera al judaísmo a patir de su matrimonio con Fisher. Pero volviendo al tema que nos ocupa, quisiera imaginarme con qué ojos observaría Debbie aquellos aderezos que en su día luciera su usurpadora.
El hecho es que a partir del día de hoy, unos afortunados anónimos tendrán el placer de disfrutar en sus vitrinas privadas objetos míticos como lo es el vestido blanco de Marilyn en La tentación vive arriba, las zapatillas de rubíes de Dorothy de El mago de Oz o el entrañable bombín de Charlot. Es una pena que una colección tan importante vuelva a dispersarse hasta quedarse en el olvido. Por lo que a mí respecta, a partir de ahora conservaré un recuerdo diferente hacia esta mujer menuda por su sensibilidad hacia una labor pocas veces valorada como la de los diseñadores de vestuario.

























 



































lunes, 2 de mayo de 2011

La chica del cuadro



Audrey Hepburn vestida de Courrèges en una secuenca de Dos en la carretera (1967)

Maldigo el momento en el que Antonio de Felipe tuvo la idea de convertir a Audrey Hepburn en un icono superficial. Desde entonces se ha vuelto de lo más normal encontrarse el rostro de la actriz reproducido en cualquier lado. Y bastaría con entrar en una tienda de chinos para comprobarlo...
La semana pasada, con el nuevo ciclo de la Filmoteca sobre Stanley Donen, tuve la oportunidad de disfrutar de la maravillosa película Dos en la carretera (1967). En ella Audrey Hepburn y Albert Finney interpretan a un matrimonio que viaja por las carreteras de Francia en diferentes momentos de su relación. Personalmente, creo que aquí tenemos una de las mejores actuaciones de Audrey, en la que además presenta una imagen muy alejada a la de los años 50 y 60, con la que estábamos más habituados. Stanley Donen quiso huir del cliché de sofisticada modelo Givenchy asociado a la actriz contando con la colaboración de los nombres que definitivamente marcarían la tendencia de los años 70 (Paco Rabanne, Mary Quant y Courrèges).
Y una vez más, la magia del cine funcionó. Aun no pudiendo deshacer la sofisticación inherente en la actriz, Dos en la carretera nos descubre una nueva Audrey Hepburn, bastante alejada de la imagen icónica con la que lamentablemente ha sido identificada en los últimos tiempos.





 
 

sábado, 30 de abril de 2011

Think Pink




En cuanto decido cambiar el café con leche por el zumo de naranja, es cuando soy consciente del cambio de estación. Y este año una camarera oriental me preguntó, no sin cierta complicidad, si prefería azúcar o sacarina...
Es en primavera cuando comienzo a utilizar el color rosa con bastante asiduidad y sin el más mínimo recelo. Yo por el momento ya he comenzado a lucir mis zapatillas de loneta rosada. Y estoy prácticamente seguro que en breve aparecerá cualquier polo magenta que permanecía dormitando lo más profundo del guardarropa. Porque aunque ya se han dado importantes pasos, considero que todavía habría que reivindicar una mayor presencia de este color en la indumentaria masculina. Independientemente de las preferencias que pueda tener cada caballero.
Y en términos generales esperemos que el color rosa recupere la consideración que merece para las próximas temporadas. Porque, admitámoslo, por muy cool que resulten, los colores eufemísticamente llamados "nude" ó "maquillaje" tan habituales en estos últimos tiempos, no le sientan especialmente bien a nadie.

miércoles, 23 de marzo de 2011

Adios Liz




No puedo dejar que acabe el día sin hacer una mención a Elizabeth Taylor, que hoy nos ha dejado.
Justamente el pasado domingo la admiraba de nuevo en La gata sobre el tejado de Zinc, y constataba que, además de ser una belleza, Liz era una gran intérprete. De hecho, el primer recuerdo que conservo de la actriz, fue a través de esta película. Boquiabierto ante la belleza deslumbrante de aquella mujer de ojos violeta (y la de su partenaire, cómo no!), me embargué de la atmósfera clautrofóbica de la historia. Me enamoré de su personaje enfundado en satén y aplaudí cada vez que calificaba a sus sobrinos de ficción  como "monstruos cuellicortos". Expresión que hice mía automáticamente.
Me reconforta saber que el último mito viviente se habrá reencontrado en su particular Olimpo con todos los seres queridos. Desde su amado Richard Burton a sus amigos Rock Hudson y Montgomery Clift. Y sin olvidar a Michael Jackson, que finalmente habrá dado con su estrella para descansar en paz.

 
 

jueves, 17 de marzo de 2011

Mas allá del tiempo

Gustave Caillebotte. Rue de Paris, temps de pluie. 1877


Al contrario de lo que piensa mucha gente, para mí, los días de lluvia siempre resultan reconfortantes. Y mucho más esta semana, pudiendo estar en casa disfrutando del fenómeno desde la ventana. Puede que los oriundos de tierras atlánticas no compartan con tanta alegría semejante afirmación. Sin embargo, desde mi perspectiva mediterránea, la visita de la borrasca aporta una nota de color a nuestra climatología sosegada.
Siempre he pensado que de haber sido ladrón de guante blanco, una de mis primeras "adquisiciones" sería el cuadro de Gustave Caillebotte titulado Rue de Paris; temps de pluie. Esta pintura, que forma parte de la colección permanente del Art Institute de Chicago, retrata las figuras de los paseantes protegidos bajo sus paraguas en la confluencia de la Rue de Tourin con la Rue de Moscou. Caillebotte refleja como pocos la atmósfera característica de estos días lluviosos. La de los cielos plomizos y las aceras brillantes.  Está claro que sin ocupar un lugar preferente entre los impresionistas, este pintor fue el que mejor supo reflejar la cotidianidad de sus contemporáneos. Y esta cotidianidad, a día de hoy, nos sigue pareciendo cercana.
Pero hay dos aspectos que me resultan especialmente atractivos y enigmáticos dentro de esta pintura: Por un lado, su precisa composición a base de horizontales y verticales a veces me hace pensar que quizás esconde alguna ecuación leonardesca a la espera que una mente superior la descubra. Pero lo que más me atrae es sin lugar a duda un detalle de la figura femenina en primer término. Si pudiéramos acercanos al lienzo observaríamos el brillo intenso de una perla que cuelga de su pendiente. Este detalle, apenas insignificante, siempre me ha llevado a recordar la famosa pintura de Vermeer. Y en mi fantasía, imagino que aquella joven anónima del siglo XV haya sido quizás el único ser privilegiado capaz de viajar mas allá del tiempo y que de vez en cuando se permite lanzarnos un guiño cómplice al resto de los mortales.

Johannes Vermeer. La chica de la perla. 1665
 

viernes, 4 de marzo de 2011

Sei Bellissima

 

Como en una portada de Corín Tellado y en un paraje propio del Fragonard más desbordado, vemos a nuestra Penélope de Alcobendas levantada por los aires por Jeff Bridges.­ La escena parecería rozar el paroxismo - yo ya oía la música de Loredana Berte de fondo - de no haber sabido que formaba parte de uno de los últimos trabajos de Annie Leibovitz para la factoría Disney.
La famosa fotógrafa continúa la tradición iniciada hace pocos años de escoger celebridades del panorama internacional que posan ante la cámara encarnando personajes de la factoría Disney. Cabe decir, que la elección de nuestra actriz más internacional, confirma la gran consideración que tienen en Hollywood de ella. El hecho es que hoy en día es considerada como una más dentro de la industria de aquel país. A parte de Penélope Cruz y Jeff Bridges, que representan La Bella y la Bestia (respectivamente), en esta ocasión también han sido fotografiados Olivia Wilde y Alec Baldwin en una escena de Blancanieves y una estupenda Queen Latifah como la bruja Ursula de La Sirenita.
Y a mí, que siempre me han fascinado toda recreación y artificio, estas instantáneas me traen a la memoria una serie de televisión que me encantaba siendo niño. Cada tarde, Shelley Duvall (demostrando que ha hecho más cosas que gritar en El resplador) introducía un nuevo cuento infantil que era protagonizado por las celebrities del momento. Estoy seguro de haber visto a la mismísima Liza Minelli interpretando a la Bella, Cristopher Reeve enfundado en las mallas del Príncipe Azul o a una Gena Rowlands, fantástica, en la piel de la bruja de Rapunzel. Revisitada, no me cabe duda que la serie perdería todo su encanto. Y es por eso que yo prefiero quedarme con el recuerdo de aquél niño ya mitómano que esperaba impaciente en las tardes de diciembre un nuevo capítulo de Los cuentos de las estrellas.