sábado, 30 de abril de 2011

Think Pink




En cuanto decido cambiar el café con leche por el zumo de naranja, es cuando soy consciente del cambio de estación. Y este año una camarera oriental me preguntó, no sin cierta complicidad, si prefería azúcar o sacarina...
Es en primavera cuando comienzo a utilizar el color rosa con bastante asiduidad y sin el más mínimo recelo. Yo por el momento ya he comenzado a lucir mis zapatillas de loneta rosada. Y estoy prácticamente seguro que en breve aparecerá cualquier polo magenta que permanecía dormitando lo más profundo del guardarropa. Porque aunque ya se han dado importantes pasos, considero que todavía habría que reivindicar una mayor presencia de este color en la indumentaria masculina. Independientemente de las preferencias que pueda tener cada caballero.
Y en términos generales esperemos que el color rosa recupere la consideración que merece para las próximas temporadas. Porque, admitámoslo, por muy cool que resulten, los colores eufemísticamente llamados "nude" ó "maquillaje" tan habituales en estos últimos tiempos, no le sientan especialmente bien a nadie.

miércoles, 23 de marzo de 2011

Adios Liz




No puedo dejar que acabe el día sin hacer una mención a Elizabeth Taylor, que hoy nos ha dejado.
Justamente el pasado domingo la admiraba de nuevo en La gata sobre el tejado de Zinc, y constataba que, además de ser una belleza, Liz era una gran intérprete. De hecho, el primer recuerdo que conservo de la actriz, fue a través de esta película. Boquiabierto ante la belleza deslumbrante de aquella mujer de ojos violeta (y la de su partenaire, cómo no!), me embargué de la atmósfera clautrofóbica de la historia. Me enamoré de su personaje enfundado en satén y aplaudí cada vez que calificaba a sus sobrinos de ficción  como "monstruos cuellicortos". Expresión que hice mía automáticamente.
Me reconforta saber que el último mito viviente se habrá reencontrado en su particular Olimpo con todos los seres queridos. Desde su amado Richard Burton a sus amigos Rock Hudson y Montgomery Clift. Y sin olvidar a Michael Jackson, que finalmente habrá dado con su estrella para descansar en paz.

 
 

jueves, 17 de marzo de 2011

Mas allá del tiempo

Gustave Caillebotte. Rue de Paris, temps de pluie. 1877


Al contrario de lo que piensa mucha gente, para mí, los días de lluvia siempre resultan reconfortantes. Y mucho más esta semana, pudiendo estar en casa disfrutando del fenómeno desde la ventana. Puede que los oriundos de tierras atlánticas no compartan con tanta alegría semejante afirmación. Sin embargo, desde mi perspectiva mediterránea, la visita de la borrasca aporta una nota de color a nuestra climatología sosegada.
Siempre he pensado que de haber sido ladrón de guante blanco, una de mis primeras "adquisiciones" sería el cuadro de Gustave Caillebotte titulado Rue de Paris; temps de pluie. Esta pintura, que forma parte de la colección permanente del Art Institute de Chicago, retrata las figuras de los paseantes protegidos bajo sus paraguas en la confluencia de la Rue de Tourin con la Rue de Moscou. Caillebotte refleja como pocos la atmósfera característica de estos días lluviosos. La de los cielos plomizos y las aceras brillantes.  Está claro que sin ocupar un lugar preferente entre los impresionistas, este pintor fue el que mejor supo reflejar la cotidianidad de sus contemporáneos. Y esta cotidianidad, a día de hoy, nos sigue pareciendo cercana.
Pero hay dos aspectos que me resultan especialmente atractivos y enigmáticos dentro de esta pintura: Por un lado, su precisa composición a base de horizontales y verticales a veces me hace pensar que quizás esconde alguna ecuación leonardesca a la espera que una mente superior la descubra. Pero lo que más me atrae es sin lugar a duda un detalle de la figura femenina en primer término. Si pudiéramos acercanos al lienzo observaríamos el brillo intenso de una perla que cuelga de su pendiente. Este detalle, apenas insignificante, siempre me ha llevado a recordar la famosa pintura de Vermeer. Y en mi fantasía, imagino que aquella joven anónima del siglo XV haya sido quizás el único ser privilegiado capaz de viajar mas allá del tiempo y que de vez en cuando se permite lanzarnos un guiño cómplice al resto de los mortales.

Johannes Vermeer. La chica de la perla. 1665
 

viernes, 4 de marzo de 2011

Sei Bellissima

 

Como en una portada de Corín Tellado y en un paraje propio del Fragonard más desbordado, vemos a nuestra Penélope de Alcobendas levantada por los aires por Jeff Bridges.­ La escena parecería rozar el paroxismo - yo ya oía la música de Loredana Berte de fondo - de no haber sabido que formaba parte de uno de los últimos trabajos de Annie Leibovitz para la factoría Disney.
La famosa fotógrafa continúa la tradición iniciada hace pocos años de escoger celebridades del panorama internacional que posan ante la cámara encarnando personajes de la factoría Disney. Cabe decir, que la elección de nuestra actriz más internacional, confirma la gran consideración que tienen en Hollywood de ella. El hecho es que hoy en día es considerada como una más dentro de la industria de aquel país. A parte de Penélope Cruz y Jeff Bridges, que representan La Bella y la Bestia (respectivamente), en esta ocasión también han sido fotografiados Olivia Wilde y Alec Baldwin en una escena de Blancanieves y una estupenda Queen Latifah como la bruja Ursula de La Sirenita.
Y a mí, que siempre me han fascinado toda recreación y artificio, estas instantáneas me traen a la memoria una serie de televisión que me encantaba siendo niño. Cada tarde, Shelley Duvall (demostrando que ha hecho más cosas que gritar en El resplador) introducía un nuevo cuento infantil que era protagonizado por las celebrities del momento. Estoy seguro de haber visto a la mismísima Liza Minelli interpretando a la Bella, Cristopher Reeve enfundado en las mallas del Príncipe Azul o a una Gena Rowlands, fantástica, en la piel de la bruja de Rapunzel. Revisitada, no me cabe duda que la serie perdería todo su encanto. Y es por eso que yo prefiero quedarme con el recuerdo de aquél niño ya mitómano que esperaba impaciente en las tardes de diciembre un nuevo capítulo de Los cuentos de las estrellas.














 
 

lunes, 28 de febrero de 2011

Botulínicos e integrados

Fotografía de Kai Z Feng para InStyle.


Fue anoche durante la retransmisión de los Oscar que alguien citó una curiosa coincidencia de noticias: Justo en estos tiempos en los que el régimen de Gaddafi se desmorona Nicole Kidman ha manifestado su renuncia a seguir haciendo uso del bótox. ¿Y qué tienen que ver ambos hechos? Pues que el dictador libio siempre ha demostrado una obsesión por no envejecer, lo que lo ha llevado a recurrir en numerosas ocasiones a los diabólicos efectos de la famosa toxina.
¡Ojalá los tiempos del bótox estén llegando a su fin! (Y los de Gaddafi también). Por lo pronto, diríase que para celebrarlo, la pelirroja australiana se hace fotografiar en compañía de su colega Cate Blanchett, de la cual se declara ferviente admiradora. Opino que la foto es reveladora, pues ilustra dos maneras de asumir el paso del tiempo y evidencia justamente, cuál de ellas es la más inapropiada. En todo caso, como rectificar es de sabios, esperemos una pronta rehabilitación en el rostro de la bella Nicole, para que vuelva a sorprendernos como antaño.

miércoles, 16 de febrero de 2011

Disculpa, querida. Tengo que recoger un premio...

 

En estos días previos a la entrega de los Oscar no puedo evitar recordar una anécdota que me contó mi amigo Guillermo Balmori, posiblemente una de las personas que más sabe sobre le época dorada de Hollywood, reflejada en su libro sobre la famosa estatuilla.


 
Corría el año 1963, Bette Davis y Joan Crawford habían protagonizado ¿Qué fue de Baby Jane?, una de las producciones que más ríos de tinta habrá generado debido a la conocida animadversión que se profesaban ambas estrellas. Las anécdotas de rodaje fueron muchas ya que las dos actrices hicieron lo posible e imposible por amargarse la existencia. El destino, que es caprichoso y cruel, hizo que aquél año resultara únicamente Bette Davis nominada en la categoría a mejor actriz, dejando totalmente fuera de juego la interpretación de su compañera. Mas allá de resignarse, Joan Crawford todavía estaba dispuesta a quemar un último cartucho. La actriz se puso en contacto con el organizador de la gala ofreciéndose para presentar cualquier premio que consideraran conveniente. Por otro lado movió todos los hilos posibles para contactar con el resto de las nominadas ofreciéndose para recoger su premio en el caso que no pudieran acudir a la entrega de premios. Aquél año Bette Davis se presentaba como clara favorita para ganar el premio, pero contra todo pronóstico, el nombre que apareció en la papeleta no fue el suyo, sino el de Anne Bancroft por su interpretación en El milagro de Ana Sullivan. Casualmente Anne Bancroft no había podido acudir aquella noche a la gala, pues tenía una representación en Broadway. Cuenta la leyenda que una Bette Davis paralizada sintió sobre su hombro la mano helada de Joan Crawford que le espetó un “Disculpa, querida. Tengo que recoger un premio.”

 

De esta forma, Joan Crawford consiguió robarle todo el protagonismo a su histórica rival. Pues independientemente que ella hubiera sido nominada, aquella noche terminó subiendo al escenario en dos ocasiones, para entregar el premio a David Lean por Lawrence de Arabia, y lo más importante, para recibir el de mejor actriz.

 

lunes, 24 de enero de 2011

À rebours



Christina Hendricks (Joan Harris en Mad Men)


Joan es mi personaje favorito de Mad Men. Sus nalgas contoneándose por la oficina, el colorido de los vestidos y sus cabellos de fuego son un leif-motiv para la serie. En uno de los capítulos, alguien de Sterling-Cooper opinaba que las tipologías de mujer se reducían a dos: las Marilyn Monroe y las Jackie Kennedy. Entonces, al contemplar aparecer a la secretaria, esta persona señalaba una clara excepción: Marilyn era “una Joan”.
Ciertamente, el personaje que interpreta Christina Hendricks va mucho más allá del estereotipo de la rubia ingenua. Si de algo no podría presumir la secretaria sería de ingenuidad. Porque en mi opinión, Joan destila inteligencia a raudales. Y el color de sus cabellos no pasa inadvertido. Tal y como apuntaba en el post “De morenas y rubias”, tradicionalmente las mujeres de cabellera rojiza eran representadas como símbolo de rebeldía y temperamento. Y Hollywood ha dado buena cuenta de ello. En un breve recorrido podemos ver que de una forma y otra, estas mujeres nunca nos dejaban indiferentes.  Las pelirrojas en la gran pantalla, incluso en su versión más cándida,  transmitían una fuerza interior diferente al resto de sus compañeras. Parece como si jugaran en una liga independiente. Con sus propias normas y a contracorriente.
Katherine Hepburn asumió a la perfección el rol de mujer independiente. A esta la siguieron, Susan Hayward, Rhonda Fleming o Arlene Dahl, que más allá de sus cualidades interpretativas, transmitían una fuerza increíble a través de la mirada. Otras destacaron por una aparente frialdad. Y del cine actual, yo haría una especial mención a las interpretaciones extremas de Isabelle Huppert o a Julianne Moore que puntualmente nos regala actuaciones inolvidables.