Como en una portada de Corín Tellado y en un paraje propio del Fragonard más desbordado, vemos a nuestra Penélope de Alcobendas levantada por los aires por Jeff Bridges. La escena parecería rozar el paroxismo - yo ya oía la música de Loredana Berte de fondo - de no haber sabido que formaba parte de uno de los últimos trabajos de Annie Leibovitz para la factoría Disney.
La famosa fotógrafa continúa la tradición iniciada hace pocos años de escoger celebridades del panorama internacional que posan ante la cámara encarnando personajes de la factoría Disney. Cabe decir, que la elección de nuestra actriz más internacional, confirma la gran consideración que tienen en Hollywood de ella. El hecho es que hoy en día es considerada como una más dentro de la industria de aquel país. A parte de Penélope Cruz y Jeff Bridges, que representan La Bella y la Bestia (respectivamente), en esta ocasión también han sido fotografiados Olivia Wilde y Alec Baldwin en una escena de Blancanieves y una estupenda Queen Latifah como la bruja Ursula de La Sirenita.
Y a mí, que siempre me han fascinado toda recreación y artificio, estas instantáneas me traen a la memoria una serie de televisión que me encantaba siendo niño. Cada tarde, Shelley Duvall (demostrando que ha hecho más cosas que gritar en El resplador) introducía un nuevo cuento infantil que era protagonizado por las celebrities del momento. Estoy seguro de haber visto a la mismísima Liza Minelli interpretando a la Bella, Cristopher Reeve enfundado en las mallas del Príncipe Azul o a una Gena Rowlands, fantástica, en la piel de la bruja de Rapunzel. Revisitada, no me cabe duda que la serie perdería todo su encanto. Y es por eso que yo prefiero quedarme con el recuerdo de aquél niño ya mitómano que esperaba impaciente en las tardes de diciembre un nuevo capítulo de Los cuentos de las estrellas.
























































